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LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

Durante todo el verano, Zaragoza viaja, todos los días, muchos años atrás en
la historia. De la mano de unos personajes muy singulares, se confunde lo
que es la realidad y la fantasía y se ve lo peligroso que era salir bajo la
luz de la Luna.


DANIEL MONSERRAT, ZARAGOZA

Interés por conocer un poco más del pasado de esta ciudad y muchas ganas de
pasárselo bien. Estos son los dos ingredientes, básicos y necesarios, para
pasar una noche espectacular bajo la Luna mudéjar de la capital aragonesa.
Venga, corran...que a las puertas de la majestuosa catedral de la Seo,
testigo más fiel que ninguno de todas las culturas que han habitado esta
ciudad, se compran los billetes de esta aventura tan singular. Dense prisa y
abróchense los cinturones porque va a empezar el viaje a la noche de los
tiempos.
No se trata de coger un avión a ninguna parte ni tan siquiera un autobús,
en este recorrido usaremos el coche de San Fernando. Y es que, esta escena,
no es otra que la salida de una visita teatralizada que la organización
Gozarte lleva realizando desde el pasado 30 de julio. En palabras de su
gerente, Carlos Millán, ? es una oferta de ocio alternativo. Se trata de
disfrutar de la noche a la vez que se conoce un poco más de la historia
zaragozana.?
Unos minutos antes de las diez y media, casi cincuenta personas han
comprado ya su billete en la misma catedral. Entre ellos, un grupo de cinco
jóvenes entre los que Ana Cris, de Zaragoza, se erige en su portavoz, la
verdad es que no sabemos bien a lo que venimos pero ya que estábamos metidos
en la cultura del Casco Viejo y hoy no nos apetecía salir, pues hemos venido
a probar esta alternativa de ocio. Como ellos, piensan casi todos los que
se encuentran en el punto de partida, los hay de todas las edades y la
mayoría son de la ciudad. Aunque parezca mentira, muchas veces "no conocemos
lo que tenemos en Zaragoza" es la frase más común para justificar su
presencia.

El viaje
Pasan unos minutos de las 22.30 horas de la noche y Maese Carlos (Carlos
Millán), acompañado de un candil, de un micrófono y de un misterioso baúl
(del que irán apareciendo distintos objetos en la ruta), inicia esta
aventura que nos llevará en el tiempo a una época muy, muy lejana en la que
no todo es cómo nos los han contado ni como parece...
En la puerta catedralicia, y ante la mirada atenta de los viajeros, Carlos
hace una introducción sobre la historia de los pueblos y conquistas que han
dominado esta ciudad ?tan abundante en agua como ausente de piedra?. Ayudado
de un mapa de la Zaragoza de hace doscientos años, el guía es capaz de
explicar sin ningún titubeo, la distribución de los barrios de la ciudad (la
Judería, el Arrabal...) así como curiosas anécdotas como la historia de la
Campana de los Perdidos situada en el barrio de San Miguel.
La siguiente parada, hacia las 22.50 horas, nos sitúa en el lateral de la
Seo. Allí, se admira la fachada mudéjar mientras el auditorio se emboba
imaginándose las curiosas leyendas que el Maese parece sacarse de la
chistera como un auténtico mago.
Poco después, la comitiva se dirige por la calle Cuellar hasta acabar en la
calle Cisne donde nos encontramos con el primer personaje en estas
"peligrosas y oscuras calles". Por suerte, Salvador, el ciego, conoce a
nuestro guía y accede a contarnos la leyenda del Santo Dominguito del Val
con la que logra implicar a todo el público. Y he aquí que aparece la
cristiana vieja...con la que se pone de relieve la desconfianza que
procesaba en la época un cristiano de sangre impura frente a María, una
cristiana con siglos y siglos de sangre cristiana en sus antepasados.

Felipe de Gali y los judíos
Una vez superado el mal trago de esta discusión y superado el primer
peligro de la noche, nos adentraremos por la calle Pabostría que nos ayudará
a imaginar cómo eran las calles de la época en las que acechaban los
peligros...Mientras descubrimos cómo asesinaron al inquisidor Pedro Arbués
nos recorrerá un escalofrío por el cuerpo imaginando lo temerario que era
andar por ellas por la noche...
Pero, a pesar del acongoje que corre por nuestro cuerpo tenemos que
continuar el viaje. El reloj marca las 23.30 horas, y aún nos queda una hora
de viaje, donde conocer a unos cuantos personajes más que tienen mucho que
aportarnos a la historia. Por el camino, en el arco del Deán, aparecerá
Felipe de Galis, cuya leyenda cuenta que logró esconder "el libro más hereje
del mundo (El Corán)" en la Aljafería, toda una odisea. Desgraciadamente,
nuestro morisco tiene mucha prisa y tiene que marcharse sin explicarnos todo
lo que quisiéramos pero podremos imaginar lo dura que le resultó la vida
para él.
Después de este terrorífico testimonio, aún queda por presenciar el más
emotivo de la noche. Camino de la iglesia de la Magdalena nos encontraremos,
en un portal de la calle Órgano a la judía, ("ssshhhh, no lo griten que
hasta las paredes oyen y la Inquisición no pasa una") perdón, a Sara, la
judía convertida.
Con un testimonio desgarrador, nos hará retroceder muchos años atrás y
comprenderemos un poco mejor qué pasaba por la cabeza de los judíos que
emigraron de la Península, la mayoría, para no volver jamás. Muchos de ellos
no quisieron vender sus casas porque pensaban que regresarían algún día a su
tierra, su casa, su hogar, nada más lejos de la realidad. Y es que, como
Sara se encarga de recordarnos, los judíos están "destinados a no tener un
hogar fijo, siempre de aquí para allá, buscando un asentamiento definitivo
sin llegar a encontrarlo".
Y con esto, caminando y caminando, llegamos a la antigua sinagoga (situada
en el actual seminario de San Carlos) donde nuestra anfitriona se despide y,
con un alegato final muy emotivo, Maese Carlos dará por concluido el viaje
con la degustación de unos postres judíos que Sara había hecho con "mucho
amor para mis sobrinillos pero cómanselos que a ellos ya les haré otros".
Al final, los asistentes al recorrido combinan sonrisas de felicidad con
caras de que les ha gustado lo que han vivido, a la vez que oyen suspiros de
alivio porque han llegado al final de este peligroso viaje por la noche
mudéjar en la que cualquier cosa te ha podido pasar. Es el momento de
comentar las experiencias y sensaciones vividas con el resto de los
compañeros de viaje. Entre el tumulto de gente, la frase más repetida entre
los asistentes es, sin duda, que "nos hemos divertido mucho. Y además hemos
aprendido un poco más de la ciudad".
¿A que se les ha hecho corto este viaje? ¿Quieren saber mucho más sobre la
noche mudéjar? Seguro que sí. Pues discúlpenme que no les diga más. Pero si
me lo permiten, les diré una sola cosa. Si quieren sentir la sensación de
estar viviendo quinientos años atrás y conocer mucho más de lo que aquí les
he contado, no lo duden. El viaje parte de la plaza de la Seo todos los días
a las diez y media de la noche, tiene una duración de dos horas y su precio
es de 15 euros. Los niños, como en cualquier viaje en el tiempo que se
precie, no tienen que pagar billete.